CEIP Federico García Lorca

Este mural nace de una petición muy concreta del profesorado del CEIP Federico García Lorca: abrir un espacio visual donde hablar de tolerancia, respeto e inclusión frente a las situaciones de acoso que atraviesan algunos alumnos.

Tomé como punto de partida una frase de Bodas de sangre de Federico García Lorca, dura pero profundamente humana: la idea de que perder la esperanza es uno de los sentimientos más terribles. Esa frase aparece en pequeño, casi como un susurro. En contraste, el mensaje principal se despliega en grande: “Aquí se cuida la esperanza”.

El mural está lleno de color y diversidad, como un jardín vivo donde cada diferencia suma. En el centro, Lorca aparece recostado entre amapolas, sonriendo y mirando al cielo. No es un retrato solemne, sino sereno, casi luminoso. Una imagen que funciona como alegoría: la belleza de su obra y, al mismo tiempo, la memoria de su muerte, que sigue resonando como una herida colectiva.

Así, el mural se mueve entre la luz y la sombra. Es, ante todo, un mensaje positivo para el alumnado, pero sin olvidar que la esperanza no es algo dado: es algo que se protege, que se construye entre todos, cada día. 🌱

Desde niña, cuando las algas del Golfo de México encendieron su curiosidad, entendió que el océano no era un paisaje, sino un universo. Desde entonces, ha dedicado su vida a explorarlo, habitarlo y protegerlo. Tiene el récord de permanencia submarina, ha liderado expediciones históricas y ha desarrollado cápsulas de inmersión para descender allí donde apenas llega la luz.

Y sigue.
Con más de 90 años, sigue buceando.

En el mural la imaginé como una presencia casi coralina, entre jardines sumergidos que laten como ciudades vivas. Los corales, tan frágiles y tan antiguos, construyen lentamente refugios para la vida. Algo en su manera de estar en el mundo me recuerda a eso: a una arquitectura paciente, profunda, que sostiene sin imponerse.

El océano sigue siendo, en gran parte, un territorio desconocido. Más mapa por dibujar que historia contada. Y, sin embargo, es el gran pulmón del planeta.

Hablar de Sylvia Earle es hablar de ciencia, sí, pero también de compromiso, de escucha y de una forma de amor radical hacia la Tierra.

Este mural es una pequeña puerta hacia ese fondo.
Una invitación a mirar hacia abajo, hacia dentro, hacia lo que todavía no sabemos nombrar.

Mural de 10x2m.

¿Quieres dejar un comentario?

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.